He hecho intentos para lograr buenas fotografías en medio de la inquietud por conocer los detalles de otras profesiones, que es casi lo mismo que conocer el sentido de otras vidas y, por supuesto, ser consecuente con ofrecer lo mejor.
A veces me ha ido bien con el producto final y a veces no. Las altas y bajas se alejan como vivencias exclusivas de profesionales de la Fotografía o algunas personas en sí. “Es parte del proceso” —justo momento para usar la popular frase.
Pero buscando al amanecer de un día de diciembre de 2025, al cumplirse dos meses del paso del huracán Melissa por el municipio Contramaestre, de Santiago de Cuba, comprendí que hay algo mayor de lo que casi no se habla: En estar, dialogar, apreciar y sentir junto a lo que deseas guardar en imágenes, hay felicidad y nuevos toques de sabiduría.
Diez años después de la cercanía directa al Periodismo, ese asombroso viaje que me impone o regala conocimientos básicos de Fotografía, parece que es mejor quedarle a esta como aficionado empedernido.
De cualquier manera, la presente sesión me permitió ir por encima de la adversidad y detenerme en la humildad y la belleza, y reír en vez de enfadarme cuando en el proceso de edición descubrí que varias versiones sobre un mismo encuadre no subsanaron desenfoques. En algunas es tan grave que no se podrán compartir.
Incluso perdoné a esta amapola que al interior del consejo popular Bungo-La Venta seguía dormida antes de la salida del sol. En definitiva, horas después pude apreciar su absoluta belleza, y esa vez no la registré, porque la complicidad va implícita en el oficio también.

Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.