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martes, 7 de julio de 2026

Restos de humedad

Si la vida te invita a tenerlo todo sin poseer nada, ¿qué harías?...

Mileyda Menéndez Dávila
en Exclusivo 07/07/2026
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Restos de humedad
Amar es abrir las manos sin aferrarse ni sujetar a nadie. (Jorge Sánchez Armas / Cubahora)

Mientras organizo la biblioteca de casa, encuentro la caja de viejos discos de vinilo. Mi corazón da un vuelco de saudade. La música digital es más sonora, pero sigo añorando aquellas noches de tertulia junto a un tocadiscos ruso, saboreando entre amigos la melodía y los tropos de la Nueva Trova.

Algunas canciones las deshilábamos verso a verso, queriendo adivinar la historia real detrás de su exquisita lírica. Otras, aunque directas, eran igual de bellas, ya fueran melancólicas, incendiarias o esperanzadoras.

Todavía quedan restos de humedad, / sus olores llenan ya mi soledad, / en la cama, su silueta / se dibuja cual promesa / de llenar / el breve espacio en que no estás…

Cada quien tenía sus favoritas y las defendía con pasión, según resonaran con sus vivencias y sueños, en especial los inconfesables… incluso hoy, con tanta lluvia de por medio.

Justo por eso era tan mágico escuchar en grupo y sonrojarse sin levantar la vista, para que nadie sospechara cuan hondo calaban las palabras o a quien se dedicaban en silencio.

Todavía yo no sé si volverá. / Nadie sabe al día siguiente lo que hará. / Rompe todos mis esquemas; / no confiesa ni una pena, no me pide nada a cambio de lo que da…

Cuando mi generación convirtió en himno El breve espacio en que no estás, de Pablito, el debate en nuestro círculo de amistades fue incendiario. Huelga decir que varias personas se identificaban con esa situación en cualquiera de los tres roles, pero nadie se atrevió a admitirlo abiertamente, sino que lo contaban como anécdotas de terceros.

¿Cómo reconocer el coraje de compartir la persona que amas, ceder ante su libertad de no elegir(te) y añorar su calidez de luciérnaga sin atreverte a acaparar su luz?

¿Qué tan digno es revelar la decisión de no retener a quien es, a la vista del mundo, tu persona asignada para jugar al binarismo amoroso, y preferir que no se aparte porque sin su humedad mueres de desamparo?

Suele ser violenta y tierna; / no habla de uniones eternas, / mas, se entrega cual si hubiera / solo un día para amar…

Si no has vivido una historia de esas, no lo has vivido todo en esta encarnación. Si no has tenido la sensación de aferrarte a alguien que nunca te pertenecerá, no has probado el amor en su variante más dadivosa, pasional e insegura.

No digo que renunciar a moldes sea la ruta obligatoria en el ejercicio del cariño, pero no puede negarse la hondura de ese desafío turbulento, la purificación tras despojarte del anhelo posesivo y alcanzar el infinito. Sin trampas del ego, sin etiquetas que lastren la brevedad de ese vuelo amoroso.

No comparte una reunión, mas le gusta la canción / que comprometa su pensar…

Acaricio el disco con un paño en amago de limpiar, más que su superficie, mis recuerdos. Soy adicta a los espíritus libres. Según varios amigos de entonces, mi falta de celos era falta de amor… Décadas después, ¿seguirán entregándose de modo tan parcial?

Ojalá en estos años hayan conquistado esa paz de lago que describían como meta para sus relaciones, y sus canciones idílicas se hayan hecho virtud ante sus ojos. Un amor sin sobresaltos también está bien, si es todo lo que merecen o necesitan en esta vida, ¿verdad?

Todavía no pregunté: ¿Te quedarás? / Temo mucho a la respuesta de un ¡Jamás!

Y no digo que el miedo sea mejor. Miedo es inmadurez, a fin de cuentas. Falta de autorreconocimiento. Sólo pienso: ¿Por qué romper burbujas de felicidad con dardos de certeza? ¿Para qué renunciar a la humedad efímera y aferrarme a la aridez de un compromiso incaducable?

Lo que deba pasar, pasará, y quien deba partir, en sólo un pestañeo ya no estará a tu lado. ¿Y si eres tú quien se aparta con ligereza de gaviota? Después de todo, quedarse es una elección al alcance de ambos…

Cambiar “ahora” por “siempre” contamina la esencia del amor, mancha la gloria del instante, pone obstáculos a tu propia libertad de ser y sentir como si renacieras cada día.

Así pensaba entonces y así pienso hoy, tras experimentar todas las humedades y temores posibles. Amar es abrir las manos sin aferrarse ni sujetar a nadie. Lo demás es puro convencionalismo.

La prefiero compartida

antes de vaciar mi vida.

No es perfecta,

mas se acerca

a lo que yo

simplemente soñé…


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Mileyda Menéndez Dávila

Fiel defensora del sexo con sentido...


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